
Mi pasión por enseñar español
Me gustaría compartir mi experiencia vivida con Las Hermanas Adoratrices y Los Misioneros Javerianos.
Conozco a este Centro desde que tenía 17 años hasta el día de hoy con 39 años, sinceramente considero a este Centro como mi segunda casa. Tengo mucho afecto a este Centro. Puedo decir que este Centro me ha visto crecer como persona y monitora de español.
Después de haber dejado los estudios mi madre me inscribió aquí que en aquel entonces se llamaba casa de las Hermanas Adoratrices, recuerdo mi primer día me sentí muy acogida, empecé como alumna, estuve por unos años aprendiendo español y Corte Confección, pero lo que más me apasionaba era aprender el idioma porque siempre me ha encantado España y su cultura, como casi todos los que vivimos en el Norte o podría decir algunas partes de mi país compartimos el Sueño Español de poder cruzar al otro lado del charco a buscar otras oportunidades, por eso este idioma es el más demandado por aquí.
Años más tarde Las Hermanas me cogieron como monitora para enseñar español y eso fue para mí lo mejor que me ha podido pasar en la vida porque siempre he tenido la vocación de enseñar.
Convivimos juntas durante 16 años, en todo este tiempo y antes de conocerlas yo, ya estaban desde la época de los 80, Las Adoratrices me han ayudado a formarme, gracias a ellas he aprendido español y también han depositado confianza en mi persona y me han otorgado el gran privilegio de formar parte o ser un miembro más en su comunidad ejerciendo como monitora de español y dar lo mejor de mi ser, porque ellas me han tratado muy bien, me han enseñado a creer en mí, a valorarme a independizarme incluso, me han ayudado en todo lo que disponían de la misma manera han ayudado a otras muchas personas con comida, ropa, medicamentos hasta buscar trabajo a los que los o necesitaban.
Me han ayudado a reanudar mis estudios que había dejado tras haber suspendido por primera vez en mi vida. Me he sentido muy querida y como en mi propia casa y con mi segunda familia a pesar de las diferencias en idioma, cultura y religión.
Tras el fallecimiento de la Hermana Rosario Barroso con 83 años que ALLAH tenga piedad de su alma, nos quedamos con la Hermana Encarnación Iglesias trabajando por unos años y después se cierra la Casa Adoratrices durante dos años.
Cuando supimos la noticia que la Casa se reabre tal noticia llegó como una gran alegría y esperanza a nuestros corazones, recibimos a los Padres Javerianos con mucho entusiasmo, el Padre Juan Antonio Flores Osuna, el Padre Rolando Ruiz Durán y al Padre François Saleh Moll. Partimos trabajando juntos y recibiendo muy bien los nuevos proyectos previstos para el servicio de las jóvenes y en especial de los jóvenes que antes en la época de las Adoratrices no se beneficiaban de las clases que ahora gracias a los Javerianos se ha podido ser real.
Nos han dado la oportunidad de seguir funcionando a su lado formando parte de su equipo para el servicio de las y los jóvenes aportándoles enseñanza, convivencia, solidaridad y al alcance de su capacidad económica.
Nos sentimos acogidas y muy bien llevando a cabo esta tarea tan hermosa de dar todo lo que sabemos en este Centro bajo el nombre Centro Sociocultural Lerchundi tan bien considerado por los castillenjenses. Estamos conviviendo juntos como hermanos con respeto, solidaridad, convivencia y tolerancia. Aquí estamos enseñando español, francés y Corte Confección con dedicación.
Samira Chouiakh


